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Primer Prólogo; una compañía hecha de preguntas, ensayos y caídas

1 de septiembre de 2026


En el primer capítulo de “Crear Compañía en la Escuela; ¿qué ocurre luego de egresar?”, nos reunimos con Primer Prólogo, agrupación fundada el año 2023 por estudiantes egresados/as de la Escuela de Teatro UC el 2025 y que, actualmente, están realizando una residencia creativa en el Teatro La Memoria. Elías Coroseo, Emilia Fernández y Antonio López reflexionan sobre la creación colectiva, las metodologías de ensayo, sus referentes y las dificultades de la autogestión, para tratar de responder a la pregunta que atraviesa a muchas agrupaciones jóvenes en Chile: ¿cómo se resiste haciendo teatro?

photo_camera "Ensayo de una caída". Segundo montaje de la Compañía Primer Prólogo. Estreno octubre 2024 en Festival Volcán UC. Premio mejor montaje en dirección.

¿Qué sucede después de egresar de la Escuela? ¿Cómo se transforma la práctica teatral cuando ya no está la institución que ordena los tiempos, los espacios y los procesos? ¿Qué implica sostener una compañía hoy? Dar respuestas a estas preguntas es el motor que da origen a "Crear Compañía en la Escuela; ¿qué ocurre luego de egresar?”. Este ciclo de entrevistas busca conocer a colectivos que nacieron dentro de la Escuela de Teatro UC y seguir sus trayectorias una vez terminado el proceso formativo.

Esta primera edición pone el foco en compañías cuyos integrantes egresaron desde el año 2020 en adelante y que ya han estrenado o se encuentran desarrollando su tercer montaje. Más que visitar únicamente sus obras, el ciclo busca detenerse en las preguntas que sostienen a una agrupación, las decisiones que toman, las redes que establecen y las condiciones materiales que permiten, o dificultan, que una compañía continúe existiendo. La pregunta de fondo se convierte en ¿cómo resiste una compañía de teatro en Chile?

Nos acercamos a una primera respuesta junto a Primer Prólogo, compañía integrada por Elías Coroseo, Antonio López, Emilia Fernández, Rosario Asenjo y Gabriela Grandy. Una agrupación que parece haber encontrado parte de su identidad no en una estética común o en una forma determinada de hacer obras, sino en el deseo de preguntarse cómo hacer aquellas obras.

El primer prólogo de Primer Prólogo

Como suele ocurrir con muchas compañías, Primer Prólogo no nació con la intención de formarse como compañía, sino que se reunió para hacer una obra. En el marco del Festival Volcán UC 2023, Elías Coroseo escribió “Como los murciélagos en el cielo”, texto que fue seleccionado para ser montado en el Festival. Una madre y su hijo enfrentan el vacío de sus pérdidas, el peso de lo no dicho y la necesidad de convocar lo ausente. La obra se levanta como una exploración performática que encuentra en la aridez del desierto la metáfora perfecta para la fragilidad humana.

Para llevar este texto a escena, Elías convocó a un grupo de compañeros y compañeras de la Escuela. La obra ganó el festival y, con ello, la posibilidad de presentarse en el Teatro del Puente al año siguiente. Fue entonces cuando apareció una necesidad bastante concreta: un nombre. “Nos reconocíamos bien jóvenes, incipientes en el quehacer. Entonces había ganas de hacer, pero no teníamos idea”, recuerda Elías, por lo que, ponerse un nombre, les parecía algo prematuro. “Era hacerle honor también a cómo nos identificábamos, que era como del prólogo, antes de, y un primer prólogo, el antes del antes”. Quedó Primer Prólogo entonces, un nombre que hablaba de estar comenzando, pero también de no saber todavía qué vendría después.

Afiche "Como los murciélagos en el cielo"

Del Volcán UC al Teatro del Puente

Primer Prólogo, desde el comienzo, compartía preguntas sobre el lenguaje teatral y la investigación escénica, sin necesariamente tener clara una estética o un manifiesto, pero sí una manera particular de aproximarse al trabajo. “Éramos un grupo que nos sentábamos y discutíamos mucho de cómo hacer teatro, qué hacer, qué nos está llamando”, cuenta Antonio López, a lo que Emilia Fernández agrega; “éramos buenos para eso, para ponernos en el problema”.

Su segundo proyecto, “Ensayo de una caída”, dirigido por Emilia, fue precisamente otro paso en esa búsqueda. Cuatro performers se reúnen en una fiesta a recordar sus fracasos. En el caos de la noche, el deseo de danzar en la verticalidad se desdibuja por la insistencia de sus cuerpos en caer. Así dicta la reseña de “Ensayo de una caída”, obra que explora el fenómeno de caer y su profunda conexión con el fracaso y la vergüenza humana.

Y si “Como los murciélagos en el cielo” había partido desde un texto escrito, “Ensayo de una caída” nació desde la prueba y el error. El proceso fue intenso, ya que tenían tres meses para crear la obra nuevamente en el marco del Festival Volcán UC, mientras todavía eran estudiantes de la Escuela, lidiando con las exigencias propias de la formación. Y esta vez no existía un texto que les marcara el camino, sino que había una idea, mucha ambición y unas ganas enormes de hacer.

La compañía tuvo la oportunidad de tener temporada en el Teatro del Puente otra vez, y ese remontaje les permitió descubrir que, volver a montar una obra, también podía ser un proceso creativo en sí mismo. “Tener dos temporadas en el Teatro del Puente era muy bueno porque teníamos el mismo espacio, entonces ¿qué hacemos ahora con el mismo espacio?”, comenta Emilia. Para Antonio, esa experiencia significó poder observar nuevamente el material y distinguir “qué puede cambiar y qué es fundacional de la obra”.

Elías agrega la dimensión del encuentro con un público que ya no era exclusivamente el de la Escuela. En la Escuela, dice, existe algo “bastante de nicho”, un público que estudia lo mismo y que comparte un lenguaje. Llevar la obra al Teatro del Puente significó poner a prueba ese trabajo ante espectadores distintos y aprender también del funcionamiento de un teatro profesional. “Fue una buena preprofesionalización, un buen simulacro”, plantea.

Idea original y teoría: Emilia Fernández. Dirección: Teatro Primer Prólogo. Dramaturgia: Elías Coroseo. Dramaturgismo: Teatro Primer Prólogo. Performers: Rosario Asenjo, Elías Coroseo, Gabriela Grandy, Antonio López. Dirección corporal: Emilia Fernández y Antonio López. Dirección musical: Gabriela Grandy. Multimedia: Francisca Quezada. Iluminación: Romina Acuña. Producción: Belén Blanco y Belén Gómez. Gestión y diseño digital: Rosario Asenjo. Diseño integral: Teatro Primer Prólogo.

El espacio de una Escuela

Las personas de la compañía, quienes egresaron el año 2025, habían coincidido en cursos durante la Escuela. En ellos reconocían intereses similares y, por sobre todo, una afinidad en la manera de hacerse preguntas y entablar espacios de discusión. Para Elías, un curso de movimiento fue especialmente relevante, ya que allí comenzó a tomar conciencia de lo que podía significar investigar corporalmente. Probar, observar lo que ocurría y formular nuevas preguntas a partir de aquello.

Emilia recuerda el ramo de Contemporáneo como un espacio en que pudieron crear dramaturgias y posibilidades propias, siendo una de las primeras instancias en que sintió que podía decidir qué preguntarse y qué poner en escena. “Era como la capacidad de hacer un problema de algo que podría no ser problemático”, explica, “problematizar cosas que, desde su base u origen, en general no son problematizables”. Esa disposición a no conformarse con la primera solución se convirtió en una característica que hoy reconocen como propia de Primer Prólogo.

En la formación también aparecen nombres de profesores y profesoras que abrieron caminos específicos. Los procesos con Ana Luz Ormazábal fueron importantes para pensar las metodologías y la relación entre ensayo y escena. Emilia recuerda que, en el curso de Ignacia Agüero, pudo acercarse a la idea de performatividad y a la libertad de buscar en ella. A Elías, el curso de Alejandro Cáceres le permitió comprender corporalmente una idea de la acción, y el trabajo con Luis Barrales le abrió además la posibilidad de reconocerse como dramaturgo y profundizar en ese campo.

La triada recuerda especialmente su último año con Rodrigo Pérez, tanto en taller de montaje como en el egreso. Antonio habla de que con él se “aprende una libertad escénica muy grande”. Elías destaca que esa libertad venía acompañada de preguntas y de un proceso de autoconocimiento actoral. Emilia, por su parte, identifica en el curso de dirección de David Atencio una influencia importante en su manera de pensar las metodologías, construir dispositivos pedagógicos y aproximarse al teatro.

"Como los murciélagos en el cielo". Dramaturgia y dirección: Elías Coroseo. Asistencia de dirección: Gabriela Grandy. Elenco: Antonio López y Rosario Asenjo. Diseño coreográfico: Antonio López. Diseño de vestuario: Thomas Mayne. Producción: Rosario Asenjo y Primer Prólogo. Diseño lumínico: Simón Espinoza y Elías Coroseo.

Desaprender lo que funciona

Pero salir de la Escuela significó, para Primer Prólogo, enfrentarse a un escenario diferente. Sin los tiempos y estructuras de la Escuela, aparecieron nuevas posibilidades. “En mi caso ha sido como desaprender todas las formas que te enseñan que funcionan”, dice Emilia, pero no se trata de negar lo aprendido, sino de ponerlo nuevamente en duda. Para ella, saber de antemano que algo funciona puede impedir que aparezca algo nuevo. En los procesos de investigación actuales han intentado acercarse, en cambio, a espacios más “borroneados”: lugares donde es posible fallar, perderse y no saber todavía hacia dónde va el trabajo.

Elías identifica otro aprendizaje en el terreno de la dramaturgia. Su formación en el CAE de Dramaturgia le permitió acercarse a la escritura, pero ha sido después de egresar cuando ha encontrado más espacio para profundizar en el dramaturgismo; observar lo que sucede en el ensayo y construir el texto a partir de los materiales que aparecen allí. Naturalmente, algunas restricciones han ido desapareciendo en su condición de egresados y egresadas.

Antonio, por su parte, reconoce que salir de la Escuela amplió las posibilidades de pensar otros formatos escénicos. Ya no se trata necesariamente de hacer una obra para ser presentada en una sala, sino de preguntarse qué otros soportes puede necesitar un material. “Yo en la Escuela no me pregunté, por ejemplo, por hacer un formato escénico donde lo importante es la fotografía de eso, o el archivo de eso", concientiza. Preguntas de este tipo se encuentran hoy en el centro de su residencia en el Teatro La Memoria.

"Como los murciélagos en el cielo". Premio mejor montaje de dramaturgia original.

Una residencia para preguntarse cómo hacer

El vínculo con Teatro La Memoria, espacio de la actual residencia creativa de Primer Prólogo, tiene un carácter circular. Mientras trabajaban en “Como los murciélagos en el cielo”, llegaron al teatro de Bellavista preguntando por la posibilidad de presentar allí la obra. La respuesta, en ese entonces, fue que el espacio trabajaba sólo con residencias. Tiempo después, cuando “Ensayo de una caída” se presentaba en el Teatro del Puente, Rodrigo Pérez, quien los había acompañado como profesor en su último año de Escuela, fue a verla, e interesándose por la investigación propuesta, las y los invitó a participar de las Residencias 2026. La puerta que alguna vez habían tocado, finalmente estaba abierta.

El proceso actual parte de la premisa de “la oscuridad” y los sentidos que puede tener ésta tanto física como simbólicamente. Pero, a diferencia de un montaje con una forma previamente definida, la residencia en Teatro La Memoria les permite permanecer durante más tiempo en el proceso sin una pretensión de resultado formal. “Te da tiempo, de verdad, como de lo desproductivo, que no puede ocurrir en la Escuela. Se entiende por qué no puede, pero aquí sí ha podido, y eso creo ha sido mucho más expansivo”, plantea Elías.

La compañía está intentando aprovechar al máximo ese tiempo para ver y escuchar detenidamente los materiales que van surgiendo antes de decidir qué serán en el montaje final o cómo serán recibidos por un espectador. “¿Qué necesita este material para seguir desarrollándose?”, es la pregunta constante. La residencia se convierte así en un laboratorio sobre los formatos, pero también sobre los propios modos de producción. “Estamos generando metodologías, nombrándolas, y es bien colectivo, es harto del deseo de todos”, instala Antonio, y esto se transforma en una característica definitoria de la compañía. “Las autorías se relacionan, es la apuesta al colectivo como autoral”, agrega Elías.

La primera parte del proceso de residencia ha sido una instancia para juntarse antes de producir material, para entender dónde está cada integrante y poner en común referencias artísticas y experiencias personales. Luego, quienes tienen mayor afinidad con el cuerpo pueden hacerse cargo de esa dimensión, quienes tienen intereses musicales pueden traer materiales desde allí. De esta manera, cada integrante conserva una autonomía que luego entra en diálogo con el colectivo.

Antonio utiliza otra imagen para explicar el proceso: un embudo. “Las cosas van cayendo de a poco y cada vez se van haciendo más finas, más pequeñas”, describe. La imagen sirve también para recordar en qué etapa se encuentran. A veces, el entusiasmo y la inexperiencia pueden llevarlos a adelantarse, advierte Antonio, empezar a montar cuando todavía deberían estar escuchando el material, por ejemplo. La responsabilidad es compartida, y también lo es decidir cuándo avanzar y cuándo retroceder.

Y existe otra convicción bastante develadora de la resistencia de una compañía: no creen que la diferencia sea un problema que deba eliminarse. “Nos interesa la diferencia entre nosotros”, dice Emilia, “comprender que el proceso también acoge lo diferente sabiendo que complica más, y esa es la idea, que problematice”, siguiendo los lineamientos que tenían durante la Escuela. Un objeto que alguien construyó, una materialidad inesperada o una idea que aparentemente no pertenece al montaje, sí puede entrar al ensayo. Antes de descartar, se hacen la pregunta clave “¿y si sí funciona?”.

Pelear para seguir

Una compañía también se define por la forma en que enfrenta sus conflictos, y Primer Prólogo no esquiva la pregunta; sí, han pensado en disolverse. La misma metodología que les permite investigar colectivamente puede convertirse en una dificultad cuando nadie sabe dónde detenerse, quién toma la decisión final o cuándo una discusión deja de abrir posibilidades y comienza a paralizar el proceso. “Ensayo de una caída” fue especialmente intenso en ese sentido; Elías recuerda un momento en que la falta de claridad sobre los roles y las responsabilidades terminó desestabilizando el proceso, “y creo que eso fue un gran elemento propicio para que hiriéramos nuestras sensibilidades por no tomar los acuerdos precisos”. La experiencia les enseñó que, para poder lanzarse al vacío, elemento que disfrutan, necesitan algún tipo de andamiaje que los sostenga.

Dentro de la misma línea, lo que permite que la compañía continúe no es evitar el conflicto, dice Emilia, sino tener la confianza suficiente para atravesarlo, “tener la confianza para pelearnos”. Comprenden que son distintos/as y saben que las diferencias van a continuar apareciendo, “estar ‘en paz’ con la posibilidad de estar en desacuerdo”, plantea. Quizás ahí aparece una de las ideas más políticas de la compañía; no entender el conflicto como un fracaso del trabajo colectivo, sino como una posibilidad de que algo aparezca precisamente porque las personas no piensan igual. Esto se mantiene por las ganas creativas que tienen de trabajar entre ellos/as, “y eso le gana mucho al conflicto momentáneo”, asegura Antonio.

¿Cómo resiste una compañía en Chile?

La pregunta por la resistencia adquiere otra dimensión cuando sale de la sala de ensayo. Una compañía necesita espacio, financiamiento, redes, tiempo y personas capaces de producir. Primer Prólogo ha tenido hasta ahora una trayectoria acompañada por circunstancias específicas: la infraestructura de la Escuela, el Festival Volcán, las temporadas en el Teatro del Puente y ahora la residencia en Teatro La Memoria. “Ha sido una circunstancia que ha permitido que la pasión sostenga a la compañía”, reconoce Elías, refiriéndose también a la juventud del equipo y a las condiciones particulares en que comenzaron a trabajar.

Emilia comenta que la dificultad está en que cada nuevo proyecto presenta un problema diferente. A veces hay espacio de ensayo pero no financiamiento, otras veces ocurre lo contrario, “la búsqueda de los lugares de ensayo también implica un proceso creativo, es un constante resolver”, instala. Antonio aclara que están comenzando a enfrentarse a esa incertidumbre, como compañía e individualmente, en su transición hacia la vida profesional. “Creo que estamos entendiendo el panorama, en dónde entramos, dónde no entramos, cómo podemos hacer para entrar”, comenta.

Entre las necesidades aparece la figura de la producción; “la hacemos todos porque hay que hacerla, pero no tenemos a alguien que le guste hacerla. Pero hay que aprender”, dice Elías, y esta sensación no es algo nuevo en el medio teatral, donde se percibe una carencia en cuanto a la formación en producción y gestión, herramientas que, generalmente, se aprenden sobre la marcha.

Y hay otra necesidad que aparece con fuerza: construir redes entre compañías jóvenes. “Falta esa red de compañías hermanas, amigas, de nuestra generación”, plantea Antonio, y se refiere no sólo a una idea abstracta de colaboración, sino preguntándose qué podría significar concretamente una red; qué tiene una compañía para ofrecerle a otra, qué recursos pueden compartir y cómo pueden organizarse quienes están atravesando problemas similares. En ese sentido, resistir también es una pregunta por cómo organizarse, la que se suma a cómo producir.

¿Qué define a Primer Prólogo?

Las referencias de Primer Prólogo son diversas y no necesariamente corresponden a autores/as o compañías completas. Una obra puede no resultarles completamente atractiva y, sin embargo, se quedan con una actuación, un movimiento, una forma de vestir o un uso de la voz que les resulte revelador. Elías habla incluso de una cierta “desconfianza de las autorías”. Esto no significa rechazar a los/as autores/as, sino observar las obras desde distintos fragmentos, preguntándose qué podría trasladarse a otro contexto. ¿Qué ocurriría si esa obra se hiciera en otro teatro? ¿Con otros cuerpos? ¿En otro idioma? ¿En otro territorio? Las referencias instalan cuestionamientos que se desarrollan en la conversación cotidiana del grupo. “Eso es bueno de hacer grupos, de hacer compañía”, dice Elías, “creo que hay un conocimiento que se va acumulando”.

Cuando se les pregunta qué elemento representa mejor a Primer Prólogo, no eligen una fotografía o un texto; eligen las caídas. Durante la primera función de “Ensayo de una caída” en el Festival Volcán, utilizaron agua en escena, pero no sabían que el piso se volvería tan resbaloso. Entonces comenzaron a caer de verdad. Las caídas accidentales terminaron conviviendo con las caídas diseñadas para la obra. Hubo tropiezos en medio de escenas de rabia, interrupciones que impedían continuar y hasta una caída durante el saludo final.

Cuando llegó el momento de remontar la obra en el Teatro del Puente, se juntaron a revisar los videos de esas funciones. “Lo pasamos muy bien viendo las caídas reales de cada uno, los tropiezos”, rememora Elías, pero más que quedarse sólo en el accidente divertido, las caídas terminaron condensando una forma de entender el trabajo; “había una fuerza que estaba irrumpiendo a pesar de nuestro ímpetu de hacer una cosa específica”, explica.

Antonio lo resume así: “Uno puede preparar mucho las cosas y puede pensar mucho una obra y todo, pero igual las circunstancias hablan más que lo planeado, y creo que ahora estamos en esa búsqueda”. Tal vez ahí está una de las claves de Primer Prólogo. No se trata de no planificar, tampoco de renunciar a la necesidad de decidir y concretar una obra. Se trata más bien de dejar un espacio para aquello que todavía no saben que puede ocurrir.

"Ensayo de una caída". Temporadas marzo 2025 y octubre-noviembre 2025 en Teatro del Puente.

El futuro: seguir abriendo el proceso

Primer Prólogo lleva poco tiempo existiendo, quizás por eso hablar de futuro implica más deseos que certezas. Emilia imagina una compañía que haya encontrado formas de trabajar, pero que esas formas no se conviertan en límites, una metodología capaz de renovar los procesos sin encerrarlos en una estética o autoría determinada. La compañía podría convertirse en ese lugar donde cada integrante se permita tomar riesgos, mientras desarrolla también otros proyectos y trabajos para sostener la vida económica, dice.

Para Elías, el horizonte está en “que Primer Prólogo, en diez años más, pueda existir también a pesar de nosotros”. No sólo como un grupo que se reúne para hacer obras, sino como un espacio capaz de invitar a otras personas a pensar, crear y conversar sobre teatro; ciclos de discusión, espacios de reflexión y vínculos con el medio.

Antonio imagina, por su parte, a sus integrantes profundizando en las áreas que les interesan, estudiando, viajando, conectando conocimientos y compartiéndolos. No aparece una imagen de una compañía que finalmente encontró su fórmula, aparece, más bien, una compañía que espera seguir aprendiendo.

El teatro de Primer Prólogo

Primer Prólogo todavía está en proceso de descubrir qué quiere ser y quizás esa sea su primera certeza; “no es una afinidad formal, estética, teatral la que nos une”, instala Elías, “es una afinidad procedimental”. Una manera de ensayar, una disposición a discutir, el interés por los procesos, la voluntad de probar aquello que todavía no saben si funciona, la posibilidad de que una diferencia no sea eliminada para alcanzar rápidamente un consenso, la confianza necesaria para pelearse, caer y volver a ensayar. Y, fuera de la sala, la búsqueda de espacios, recursos, redes y herramientas que permitan que todo eso pueda continuar.

En ese sentido, la pregunta por cómo resiste una compañía en Chile no tiene, en Primer Prólogo, una respuesta cerrada. Su trayectoria hasta ahora ha estado sostenida por oportunidades concretas, pero también por algo menos cuantificable: las ganas de seguir juntos y de seguir preguntándose infinitamente.

Hoy esa búsqueda continúa en la residencia de Teatro La Memoria. El proceso contempla un reestreno de “Ensayo de una caída” durante la segunda quincena de octubre y el estreno de su nuevo trabajo durante la segunda quincena de noviembre. Todavía queda tiempo para que aparezcan nuevos materiales, nuevas preguntas y, probablemente, nuevos tropiezos, seguidos por nuevas levantadas. Porque si algo parece haber aprendido Primer Prólogo de sus propias caídas, es que el error no necesariamente interrumpe el proceso; a veces lo inaugura.

Conoce más sobre la compañía y las novedades de sus proyectos en el Instagram @primerprologo

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