27 de junio de 2024
Rosaura sueña y despierta una y otra vez en distintas clases sociales: aristocrática, proletaria y pequeñoburguesa. Así es como Pier Paolo Pasolini vuelve a pensar el drama La vida es sueño, de Calderón de la Barca, donde vigilia e imaginación, realidad y ficción, se pliegan en un juego de representaciones y disputas de poder.
Solo una advertencia. Pasolini sueña con un teatro en cuya entrada hay un gran cartel en el que se lee: «se ruega no aplaudir».
Así se presenta Sueños, realización artística que llega a la sala Eugenio Dittborn del Teatro UC el próximo martes 2 de julio. El montaje es una adaptación de la obra Calderón, del director italiano Pier Paolo Pasolini, escrita por Leyla Selman y dirigida por Rodrigo Pérez, en la que las escenas de un verano de 1967 se confunden con las de un invierno de 2024, y donde los sueños de Rosaura se reflejan —como en un espejo— en los propios sueños de los y las siete actrices y actores de la obra.
Al hablar de lo que significa el hecho de terminar la etapa de estudios dentro de la Escuela de Teatro, Santiago Lorca, uno de los estudiantes que conforma el elenco de Sueños, tiene una perspectiva muy clara:
Su compañero de elenco, Martín Virrueta, añade que el sentimiento de nostalgia por la Escuela es algo que ha empezado a experimentar desde ya, pero que, al mismo tiempo, se complementa con la ansiedad por poder incorporarse al ámbito laboral: "Una parte de mí desea que el paso por la escuela sea eterno, pero otra parte también está contenta de poder salir al mundo profesional y seguir descubriendo y aprendiendo de mis colegas".
En relación con lo anterior, pensar en cómo influyó la pandemia del COVID-19 al inicio de su paso por la Escuela también es un elemento no menor al momento de reflexionar en todo lo que estos estudiantes tuvieron que superar para poder llegar hasta este momento. Al respecto, Martín destaca que las clases online y la distancia física ayudaron a reafirmar su convicción por estudiar Teatro: "Eso nos hizo revalorar y reconsiderar el valor del cuerpo y el convivio en nuestro quehacer. ¿Cómo no va a ser hermoso insistir en estudiar teatro juntos en tiempos donde no podíamos tocarnos?".

El texto que da forma a Sueños es una adaptación de la obra Calderón, de Pasolini, escrita por la dramaturga penquista Leyla Selman, quien ya ha trabajado anteriormente con Rodrigo Pérez y su compañía, Teatro La Provincia. Al respecto, el director explica que el gran motor del montaje radica en su textualidad y en la capacidad de los estudiantes de poder releer y reinterpretar su contenido a través de sus actuaciones:
Santiago explica la metodología de trabajo de estos meses de la siguiente forma: "antes de actuar, leímos el texto y tratamos de entender lo que estábamos leyendo. Cuando comprendíamos, nos parábamos en el escenario (la sala) y decíamos los textos y Rodrigo leía desde fuera lo que nosotros íbamos explicando y diciendo. En otras palabras, nos leía también desde afuera, como si fuéramos otro texto sobre el texto. Y así Rodrigo, en ese instante, nos proponía las formas para que esa lectura que él hacía desde afuera fuera entendida por nosotros".
Martín agrega: "aunque sea una obra escrita en los sesenta y publicada en 1973, se nos fue revelando cada vez más actual de lo que pensábamos. Yo creo que Pasolini tiene esa escritura como de ceniza que aún arde y es solo cosa de acercar el rostro para sentir su calor: es una obra que sobrevive. ¡Y nosotros ya estamos súper incendiados!"
Lo que más destaca Pérez de haber trabajado con este grupo de estudiantes es que "por un lado, saben interpretar las indicaciones de dirección de manera más pedagógica y, por otro lado, cuentan la historia de manera más profesional. Eso los hace tener un pie, aún, en el mundo académico y, el otro, ya en el mundo profesional, y en esta obra se hace un tránsito que es muy bonito".
Martín, a su vez, destaca que el trabajo de Pérez al momento de dirigir se centró en una actuación honesta y bien comprendida:

Al ser consultados por las expectativas que puedan tener con respecto a su realización artística, tanto Martín como Santiago coinciden en que la emoción predominante en este momento es la ansiedad por poder mostrarle su trabajo a su familia, amigos y, por supuesto, a todas las personas que les acompañaron durante sus años de formación: "Yo quiero que mi familia, mis amigos y mis compañeros, al momento de ver la obra, piensen 'qué felices los vemos haciendo teatro, qué bueno que no estudiaron otra cosa'”, expresa Santiago.
"Hay una parte de la obra donde digo «Esa es mi suerte: a mí me tocó, estar aquí, en este escenario, y soñar estas rarezas», y ahí siempre pienso que me siento muy afortunado de estar egresando bajo la dirección de Rodrigo Pérez. Además, lo que nos escribió Leyla Selman es inmensamente hermoso: ¡yo nunca había estado tan feliz por las palabras que me tocaba decir en una obra!", celebra Martín.
Desde el martes 2 al sábado 6 de julio, a las 20:00 horas.
Sala Eugenio Dittborn / 2do piso
1 hora, 20 minutos

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