¡Cuerpo, cuerpo, cuerpo!: Elizabeth Rodríguez de la permanencia al cambio

4 de enero de 2022


Este año 2021 la profesora de movimiento Elizabeth Rodríguez se despide de la Escuela de Teatro UC, luego de más de 23 años de labor ininterrumpida. A propósito de su despedida, surge este encuentro que intenta poner en unas pocas palabras largos años de práctica y de “laboratorio humano” como le gusta llamarle a ella.

“Yo te podría haber dicho: conversemos por zoom, pero no me interesa, me interesa poder ver en vivo a los ojos de las personas” Así inicia una conversación con Eli, explicitando de esta manera cómo su objeto de estudio desborda las salas de ensayos y de clases, para aparecer en cada uno de los territorios que componen su vida. Se trata de un constante estado de pensamiento situado desde, en y para el cuerpo. El cuerpo como el prisma desde donde Elizabeth observa, y el territorio desde donde se posiciona.

Y es que la trayectoria de Elizabeth Rodríguez como intérprete, coreógrafa e investigadora es igualmente rotunda. A su haber se cuentan una serie de reconocimientos que dan cuenta de ello y de cómo, a través de sus creaciones, ha incidido en la escena nacional. Sin embargo, más allá de los premios y distinciones, su trayectoria docente y, en particular, el recorrido que ha realizado como profesora de la Escuela de Teatro UC, se instala con la misma fuerza e influencia.

Se trata de una mirada que desde el ´98 ha venido percibiendo, analizando y reflexionando en torno a la práctica artística desde las aulas de la Escuela, desde su experiencia como creadora y desde cada uno de los roles que se articulan en su persona. Pues tal y como ella misma advierte:

“Se trata de sistemas integrados”

Permanencia y cambio

“En estos 23 años yo me transformé. Agradezco tener este laboratorio humano para investigar e investigarme. Hacer ese tránsito y entender lo que pasa con la humanidad. Con todos ustedes yo me he ido transformando para entender.”

En consonancia con los desafíos del presente surge una mirada crítica frente al rol del cuerpo. Tras todos estos años que articulan el querer y decidir estar en un mismo lugar, Eli Rodríguez advierte el desafío que ello implica. Percibir, desde esa permanencia, la forma en que las cosas van cambiando. Misma transformación, de la cual disfruta, según cuenta, cuando visita una y otra vez los mismos lugares.

“Hay informaciones que después de 30 años entendí” dice, mientras reflexiona en cómo hay cruces y experiencia que recién comienza a atisbar con respecto a su práctica y a ella misma. Ello, especialmente en relación a la primera lectura que podría presuponer la enorme brecha entre la informática, su primera formación, y la danza, entre las cuales poco a poco Elizabeth va construyendo puentes.

Sin ir más lejos, este ahínco en la temporalidad, ha podido evidenciarse también en su trayectoria como creadora. Obras como “Cuando bailo, bailo; cuando duermo, duermo” y “Radicales libres” son claros ejemplos de ellos. Así mientras con una abordó la cuestión del hacer en presente, en la otra se centró en el paso del tiempo para el cuerpo.

“El cuerpo tiene otra manera, otro lenguaje, otra necesidad temporal.”

Lo colectivo

La necesidad del trabajo colaborativo y colectivo es otro de los grandes tópicos que ronda el quehacer práctico y reflexivo de Elizabeth. Se trata de entender, incluso en las manifestaciones sociales, cómo hay un estallido de necesidad de los otros/as.

La pandemia no fue la excepción, y es que durante todo este tiempo Elizabeth Rodríguez ha continuado preguntando, practicando y experimentando, diferentes formas de albergar esas conexiones. Formas que pongan en diálogo al yo cyborg y al yo cuerpo, de manera de poder ir encontrando equilibrios saludables y contingentes. Después de todo, tal y como ella lo enuncia: “Todo tiene que ver con libertad”.

Un laboratorio de casi 30 años

Eli es consciente de la metodología que a lo largo de estos años ha ido desarrollando. Metodología que se compone no solo del diálogo docente y artístico, sino que además ha ido tomando y recibiendo de su primeros estudios y formación: la ingeniería en computación. Es por ello que cuando habla de cyborg, de sistemas, de equipos y de colaboración, sus palabras no se agotan en un solo significado. Por el contrario, muchos de los cruces e híbridos que se articulan en su quehacer, dan cuenta de la compleja red de vínculos entre estas disciplinas.

En su paso por la Escuela, la influencia que ha ejercido el trabajo propuesto y desarrollado en estos años por la profesora Elizabeth Rodríguez, es perceptible a lo largo de varias generaciones de actores y actrices, muchos de los cuales han encontrado en el trabajo corporal su propio lenguaje. Ex estudiantes que han sido sus ayudantes y luego sus colegas, y que han recibido positivamente el impacto de su trabajo, comentan:

"Para mí la Eli fue una de las personas que cambió mi perspectiva del teatro, al enseñarme que este puede ser concebido desde el cuerpo y el movimiento. Fui su ayudante durante dos cursos, y en esos primeros acercamientos a la pedagogía, recuerdo su capacidad para problematizar el cuerpo poniendo en crisis la manera de comprender la escena. Ella tenía un conocimiento que estaba encarnado en su propio cuerpo y que muchas veces no podía transmitir en palabras. Sin embargo, siempre sabía lo que quería o lo que funcionaba, y para mí eso convertía las clases en un lugar de creación e investigación constante, llenas de vértigo, mezcladas con intuición y conocimiento. Como colega, siempre he admirado su defensa constante por situar al movimiento y al cuerpo dentro de las discusiones de la escuela; una búsqueda por validarlo como lugar de conocimiento y acción. "

(Camila Rojas, ex alumna, ayudante y colega docente)

“En mi experiencia trabajar con la Eli es practicar. Con esto quiero decir hacer y pensar juntes en presente. Hay planificaciones generales, pero es el día a día lo que va guiando el proceso. La Eli tiene esa habilidad. Leer y permearse siempre. Ese interés por el presente hace que sea muy dinámico trabajar con ella. Impulsa a no estar cómodo mucho rato, ni quedarse con la primera idea. Al final se puede volver a esa primera idea, pero habiendo pasado por muchas otras experiencias. Esa singularidad siempre va a estar en el contexto de un trabajo colectivo. Poner en valor el acto de juntarse a crear algo común, a pesar de todo nuestro contexto actual y sus restricciones.”

(Imanol Ibarra, ex alumno y ayudante 2021)

 

Se trata de experiencias que dan cuenta de cómo los cursos de movimiento han ido encausando un camino propio como campo creativo e investigativo. En ello, la labor de Elizabeth Rodríguez ha sido fundamental, en la medida en que ha sido parte y activo de la evolución del área en la Escuela de Teatro UC y de cómo los y las estudiantes se han ido apropiando de esta.

Agradecimientos

Con motivo de su salida Elizabeth se despide siempre crítica de la sociedad y del impacto de la importante labor docente en las personas. Pero, también se muestra agradecida de varias cuestiones que durante todo este tiempo han caracterizado su experiencia en la Escuela. Primero, de la posibilidad de haber podido permanecer durante tanto tiempo, y desde ahí observar los cambios. Segundo, de académicas con quienes entabló relaciones que traspasan su período de estadía en Campus Oriente; colegas artistas como Claudia Echenique, que le abrió las puertas de la Escuela, e Inés Stranger que, posteriormente, la "ancló" a través de una relación laboral más estable. Finalmente, e igualmente valioso, destaca la labor y el puente que sus ayudantes construyeron con los y las estudiantes.

Así, tras este largo período de permanencia y se despide en búsqueda de un cambio: “Un deseo de cambio de vida tras sentir que ya cumplí una etapa.”

 

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