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Camila R. Cannobbio: “Estamos en una época en que la experiencia corporal comienza a tomar otra importancia.”

4 de enero de 2024


La académica de la línea de movimiento  Camila R. Cannobbio se suma a la planta ordinaria de la Escuela de Teatro UC en el área del cuerpo y el movimiento en escena. Este nuevo hito viene a coronar un 2023 cargado de importantes logros profesionales.

El 2023 fue un año agitado para Camila R. Cannobbio, desarrollando importantes proyectos de investigación, creación y docencia.  Su vasta producción fue desde la publicación de su primer libro “Movimiento Sensible: aproximaciones somáticas para el entrenamiento actoral”; hasta el reciente estreno de “Ecos del futuro”, obra inmersiva que invita a imaginar futuros posibles a partir de la relación entre el cuerpo y el entorno.

Si bien, su desempeño profesional la llevado a desempeñarse en distintos roles, el movimiento es el punto que aúna y atraviesa su trayectoria como artista.

La fuerza del movimiento

La pasión por el trabajo corporal escénico fue el impulso que llevó a Camila a interesarse por la carrera de actuación. Sin embargo, tal y como ella misma advierte, durante mucho tiempo sintió la confusión de este lugar intermedio que “no es ni teatro ni danza”. Hoy, consciente del lugar desde el cual se sitúa como creadora, destaca el movimiento como un territorio en constante transformación y que cada vez toma más fuerza.

“Hace ya varios años que se viene hablando del giro corporal, desde las ciencias, la filosofía y el arte, el cual marca un nuevo paradigma que pone en valor la experiencia de la corporalidad, es decir, más que tener un cuerpo, ser un cuerpo. Hay una especie de vuelta al cuerpo en movimiento, entendida como una práctica que muchas veces intenta no definirse o encerrarse en una estética en particular. También veo cómo el movimiento, también a propósito de este giro corporal, se ha nutrido de ideas de otras disciplinas, que empiezan a permear las propias prácticas. Por lo mismo creo, que esta búsqueda que tengo actualmente, responde a un cambio cultural por el que estamos atravesando como sociedad”.

Movimiento en la Escuela de Teatro UC

Pese a su reciente cambio de categoría, Camila es parte de la Escuela hace varios años. A lo largo de este recorrido, como estudiante, ayudante y profesora, ha podido conocer de cerca el trabajo y la evolución que ha tenido la línea de movimiento.

“Desde que yo era estudiante, la Escuela siempre se ha destacado por tener un área fuerte de movimiento. Han venido profesores de áreas y estéticas distintas que con sus perspectivas han ido aportando a generar un lenguaje corporal cuya mayor fortaleza es la diversidad.”

Por otra parte, pese a encontrarse inserto en el plan de estudios de la carrera de Actuación, la académica destaca el proceso de autonomía que ha ido desarrollando la línea de movimiento en la Escuela: “Se trata de un lenguaje que puede funcionar por sí solo, y que por lo mismo, también se puede entender como un campo de estudio y práctica en sí mismo”, agrega.

Pese a la fuerza de este proceso, Camila reconoce que, muchas veces, la línea del movimiento se ha visto disminuida y puesta, solamente, al servicio de la actuación.

“El movimiento, al trabajar principalmente desde el lugar de la no palabra, muchas veces queda subsumido por otras áreas en donde la palabra sí aparece de forma más predominante. Y quizás por eso, desde otras áreas sea más fácil articular un discurso que las reúna. Y ahí cabría preguntarse ¿Cómo darle fuerza a eso que muchas veces es indescriptible? ¿Cómo se pone en valor la experiencia del cuerpo? ¿Cómo se organizan y articulan la diversidad de prácticas que nos atraviesan?”

Desde la perspectiva de la artista, en el caso de la UC, la implementación del Certificado Académico de Especialidad en Prácticas y Estudios del Cuerpo ha sido fundamental a la hora de fortalecer esta área.

“La implementación del CAE de Prácticas y Estudios del Cuerpo ha sido súper positiva. En las entrevistas de los estudiantes que me ha tocado escuchar en el proceso de admisión, se percibe su interés en el movimiento, por una parte,  para ejercerlo desde un lugar profesional; y por otro lado, por el deseo y afán de seguir explorando en el propio cuerpo y mantener una práctica constante”.

El lugar del goce

En su práctica, una de las perspectivas que más intenta destacar Camila reside en el vínculo del movimiento con el goce y el placer. Se trata de comprender el trabajo desde un lugar amable y no, necesariamente, con el lugar del rigor y el sobre esfuerzo.

“Escucho mucho desde los estudiantes que el movimiento se vincula con un lugar gozoso, un lugar de disfrute, y me parece que eso es fundamental porque es una manera de entrar al cuerpo que no tiene que ver necesariamente con el esfuerzo y el sudor, una idea  que está fuertemente arraigada en la frase de sin sudor no hay trabajo.”

Y es que, precisamente, en medio del contexto contemporáneo, fuertemente mediado por las redes sociales y las pantallas, más que nunca habría una valoración por estas nuevas formas de habitar el cuerpo. “Creo que los y las estudiantes valoran esa experiencia que se da en las clases de movimiento, un encuentro sensible con el propio cuerpo, que nos devuelve a un presente y a un encuentro consigo mismo y con los otros cuerpos con los que compartimos la sala”, agrega.

Aproximaciones somáticas

En sintonía con lo anterior, Camila lleva algunos años de investigación en torno a las prácticas somáticas. Esto, motivado a “una búsqueda sobre cómo comprender la corporalidad en una unidad mente-cuerpo, a cómo crear imaginarios creativos que se  desprenden del conocimiento anatómico, a cómo abordar los training desde un lugar placentero y eficiente, y finalmente de entender cómo el anclaje en las sensaciones internas en el cuerpo permite crear un estado escénico particular”.

Para ello, uno de los objetivos de este trabajo ha sido vincular el trabajo corporal escénico con las sensaciones, pensamientos, imágenes o emociones que se desprenden del movimiento. De esta búsqueda resultó el libro sobre entrenamiento actoral que, junto al grupo PLASMA, publicó en marzo 2023.

En la medida en que dicho proceso se centró en el trabajo individual del intérprete, actualmente, Camila proyecta una segunda etapa de investigación: “Ahora quisiera abordar cómo la somática nos podría ayudar a entender el aspecto relacional a partir de ese  anclaje interno”, comparte.

Investigación, docencia y creación

Al indagar en torno a los diferentes roles desde los cuales se sitúa dentro de la escena, Camila es enfática en afirmar los constantes cruces y pliegues entre la directora, la profesora y la investigadora:

“Son áreas que se van nutriendo entre sí todo el tiempo, como un trenzado. Muchas veces lo que estoy investigando está atravesado por lo que estoy enseñando o por lo que estoy haciendo en una obra cuando estoy dirigiendo. A veces, lo que ocurre en ese proceso de dirección, me abre preguntas o problematiza lo que estoy investigando. A veces los mismos estudiantes llegan con preguntas que me abren lugares de investigación o de creación”, comenta.

En sintonía con lo anterior, reconoce su trabajo desde una interconexión de la teoría y la práctica, en donde muchas veces encuentra un intercambio de preguntas y repuestas entre la escritura y la escena.“Para mí la teoría se presenta como un lugar que me abre problemas y preguntas. Y ese problema, o esa pregunta, me gusta llevarla al cuerpo para cuestionarla,  traducirla, trasladarla o transmutarla. Y es justamente desde la práctica donde se produce un conocimiento distinto, uno que se encarna, y que luego cuando vuelves a la teoría, la lees o escribes desde un lugar distinto. Pienso que ahí es cuando comienza a generarse un entendimiento distinto y particular, tanto de la teoría como de la práctica.”

Por ello, en la medida en que reconoce esa constante abertura hacia nuevas búsquedas, la lectura es una compañera constante: “A veces, en la práctica no tengo las palabras para describir una experiencia, y hay veces que leo algo y encuentro esas palabras que lo describen.”

Los nuevos medios

Además de la pregunta por el cuerpo a nivel individual y colectivo, la investigación de Camila se ha caracterizado por el uso de nuevos medios, es decir, de herramientas multimedia a partir de objetos tecnológicos para la escena.

Obras como “Ecosofía”, “FlapD-0.506”, “Atana” y “Ecos del Futuro  son algunos ejemplos de cómo las visuales y el sonido interactúan con intérpretes y espectadores en la escena.

Sobre el origen de este interés en el cruce tecnológico, la artista destaca:

“Empecé a darme cuenta de cómo la experiencia corporal, en mi caso, está siendo constantemente permeada por tecnologías, y quise involucrarme con eso, tratar de entender de qué manera las tecnologías nos pueden permitir ampliar la experiencia corporal, en vez de alienarla o limitarla. Me interesa tratar de entender la relación cuerpo-tecnología, desde un lugar que no sea jerárquico. Que nos permita ampliar las concepciones que tenemos sobre el cuerpo, o bien, transformar la percepción de la audiencia de los cuerpos en la escena”.

Este año, además de los desafíos académicos en su nuevo rol, Camila prepara el proceso de creación y producción de la obra “Tú caminas sin parar y yo me pierdo las cosas vivas”, a estrenarse el segundo semestre en el Centro Cultural Gabriela Mistral. Danza, teatro, nuevos medios y sonido, serán los ingredientes para esta nueva producción que vuelve a desafiar los horizontes de la artista.

 

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