“Beso de buenas noches”: ganadora en los Premios Literarios 2021

1 de diciembre de 2021


El pasado 23 de noviembre el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, dio a conocer a los nuevos ganadores de los Premios Literarios. En esta ocasión Andrés Kalawski, académico de la Escuela de Teatro UC, y Joaquín Cociña, artista visual de la Escuela de Artes UC fueron galardonados con el premio Marta Brunet por su obra “Beso de buenas noches”.

photo_camera Fotografía Karina Fuenzalida /Prensa UC.

“Beso de buenas noches” de la Editorial Claraboya, es un cuento destinado a los niños y niñas, o a la “gente reciente”, como Andrés Kalawski, autor de la obra, prefiere llamarles. Ilustrada por Joaquín Cociña, el libro aborda las aventuras de una pequeña niña que descubre los poderes de la transformación.

“Este libro está pensado para la hora de irse a dormir. De esos libros que los niños y niñas leen varias veces. Es un libro medio infinito en ese sentido”

El proceso de realización del libro fue largo, cuenta Andrés, se trabajó durante bastante tiempo, años. Luego, devino otro tiempo para dar con la editorial que quisiera albergar esta historia. Hasta que, finalmente, Editorial Claraboya se interesó en publicar “Beso de buenas noches”.

Premiación

El pasado 23 de noviembre se hizo pública la nómina de los ganadores de la edición 2021 de los Premios Literarios. Los premios, otorgados a través del Consejo Nacional del libro y la lectura recayeron en 25 ganadores y 17 menciones honrosas, de entre las más de dos mil postulaciones recibidas este año. “Beso de buenas noches” fue galardonada en la categoría correspondiente a la primera infancia con el Premio Marta Brunet.

La dupla Kalawski - Cociña no es nueva, ambos cuentan con otro libro ya publicado, titulado “El emperador y la ropa” (2016) de la Editorial loqueleo. De ello que, en “Beso de buenas noches” el diálogo entre texto e imagen esté tan entrelazado. Se trata de un arduo proceso creativo para dar con la fuerte relación y atracción entre ambos materiales.  De ello resulta que las ilustraciones de Joaquín Cociña den cuenta de unas imágenes sueltas y libres, cuyo recorrido oscila entre la mano experta del artista y del niño que descubre su trazo.

Escritura para "gente reciente"

“Lo que define a los niños y niñas no es solo su estatura. Es solo que están recién pintados no más, entonces hay que tratar con cuidado.”

Andrés Kalawski ya lleva un buen tiempo adentrándose en la escritura para “gente reciente”. Ello se inició precisamente con una obra que también fue galardonada con el Premio Marta Brunet en el 2012, titulada “Niño Terremoto”. La obra corresponde a un proyecto de la Escuela de Teatro UC a cargo de Milena Grass, fue dirigida por Gala Fernández y contó, entre otras, con la actuación del actual decano de la Facultad de Artes, Alexei Vergara. El libro “Niño terremoto” fue ilustrado por la artista visual y diseñadora teatral Andrea Ugarte, cuya colaboración  con Kalawski se repitió en los cuentos “La niña que se perdió en su pelo” y “El mar en Manuela”.

"Niño Terremoto", Teatro UC, 2011

“Cuando escribo este tipo de libros, es un poco como escribir teatro: están pensados para no ser puro texto.”

Sobre el género infantil y juvenil, Andrés reflexiona en cuanto a la instalada sensación de tener siempre que estar explícitamente tratando de educar a través de los libros y las canciones. Ante lo cual, él mismo postula la necesidad de: “crear espacios verdaderos de arte, en que la gente se pueda extraviar. En que la belleza o la entretención sean los valores principales”.

La creación de este espacio de disfrute, está pensada en el caso de "Beso de buenas noches", desde la experiencia de Andrés y Joaquín en relación al ser padres. De ello, devienen ciertas decisiones que la lectura de antes de dormir les ha otorgado: como la extensión del texto, para alcanzar a terminarlo, o para “el momento en que te piden volverlo a leer”.

“Puede ser un momento muy bonito para vincularse. El momento en que una niña, un niño, se siente seguro y se abandona, se duerme”

Finalmente, sin manifestarse en contra de las tecnologías más recientes, Andrés reflexiona en torno a la simpleza y utilidad del libro como objeto. Se trata, tal y como lo enuncia el autor, de una tecnología que no necesita más que una fuente de luz: es portátil y autónoma. “Tiene un tiempo largo de estarse probando y de funcionar.”

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