15 de septiembre de 2026
Durante el mes de agosto 2026, la actriz, docente e investigadora Sara Torres llegó desde Madrid a la Escuela de Teatro UC para realizar dos talleres de actuación frente a cámara. Los encuentros, que recibieron alta demanda en su convocatoria, estuvieron dirigidos a estudiantes de pregrado y posgrado, quienes adquirieron herramientas sobre planos de cámara, guion y montaje audiovisual.
Esta instancia corresponde a la primera iniciativa que surge del vínculo entre la Escuela de Teatro UC y TAI Arts, institución española con la que recientemente se formalizó un convenio de colaboración. Junto con la experiencia formativa, en esta conversación, Sara Torres y la académica UC Sol Sedano, reflexionan sobre el valor de la movilidad académica, la mirada de Europa a Latinoamérica y la validación del conocimiento artístico.
Durante dos semanas, estudiantes de pregrado y posgrado de la Escuela de Teatro UC, exploraron un lenguaje que, pese a ser parte importante del medio artístico contemporáneo, todavía ocupa un espacio acotado en las mallas curriculares de muchas escuelas de teatro en el mundo: la actuación frente a cámara.
La encargada de conducir este proceso fue la actriz, docente e investigadora Sara Torres, quien llegó desde la Escuela TAI Arts en Madrid para realizar un taller centrado en las herramientas específicas que requiere el trabajo actoral frente a cámara; la comprensión de los planos, la escritura de un guion y el montaje del material registrado. La experiencia fue, para Torres, "una sorpresa muy agradable". En dos secciones de tres sesiones cada una, pudo constatar la sólida formación teatral de los y las estudiantes y observar cómo esas herramientas podían proyectarse e integrarse al lenguaje audiovisual. También se destaca la avidez y las ganas de aprender de los y las participantes.
"Los actores y actrices necesitan tener esas competencias, sino se quedan fuera del mercado", plantea Torres, y su presencia abrió precisamente una oportunidad para que estudiantes accedan a un área que la Escuela busca seguir desarrollando.

Sara Torres y el taller avanzado para estudiantes de posgrado
Este vínculo entre TAI Arts y la Escuela de Teatro UC se remonta al año 2024, cuando la profesora Sol Sedano participó en el tercer Congreso de Artes, Investigación y Educación de TAI. Fue allí donde conoció a Sara Torres y a la profesora e investigadora Elena Sánchez, encargada del Congreso en ese entonces. Entre mesas redondas, debates y un segundo congreso en la ciudad de Oviedo, encontraron intereses similares en torno a las artes aplicadas. La idea de colaborar fue apareciendo cada vez con más fuerza. Finalmente, Sedano puso en contacto a Elena Sánchez con la Dirección de Investigación y Posgrado de la Facultad de Artes UC. Hoy, ambas instituciones, avanzan en este convenio.
¿En qué consiste el convenio con TAI Arts? De formalización reciente, el convenio "va a permitir intercambio académico, por una parte, pero también pasantías, dirección de tesis o co-tutelas. Va a ser más amplio de lo que se pensó originalmente", comenta Sedano. La académica explica que, TAI Arts, tiene una gran y dinámica oferta de formación, así como estar muy posicionada en el medio. La UC ve este factor como una oportunidad fundamental para enriquecer su propia oferta.
En un contexto en que las artes y las humanidades enfrentan dificultades para acceder a financiamiento académico, para ambas docentes resulta de especial relevancia que las instituciones sostengan estas redes. "Hay que estar todo el tiempo diciendo el valor que tiene la investigación artística", plantea Torres, "el valor que tiene el arte como disciplina, con contenidos propios y con una epistemología propia". Reconoce la lamentable situación de que los fondos para espacios académicos artísticos son acotados o completamente inexistentes en algunos países, donde se priorizan las ciencias exactas y la mirada positivista del conocimiento.
Sedano agrega que la movilidad académica requiere de una suma de voluntades; en este caso, al deseo de colaboración se le suma el financiamiento para la movilidad, la gestión institucional, la disposición de espacios y el trabajo de distintas áreas de la Universidad que permitan que el encuentro pueda concretarse. "Sin que todas esas personas se junten, se organicen y quieran, no se producen estos intercambios".
"Nunca han existido o nunca deberían haber existido las fronteras académicas, porque el pensamiento se inspira de otros pensamientos", instala decididamente Torres. Y es que la movilidad permite conocer otras metodologías e invita a mirar críticamente las propias prácticas. "Cada grupo hace que yo me haga nuevas preguntas también", plantea. Al enfrentarse a estudiantes, equipos y contextos culturales diferentes, las metodologías de Torres dejan de funcionar como fórmulas cerradas y deben ser adaptadas cada vez.
A medida que la conversación avanza, resulta evidente que la movilidad no consiste sólo en "llevar conocimiento" de un país a otro, sino que es un intercambio en ambas direcciones. "Si uno está creando conocimiento, no se puede desconocer lo que se está haciendo en otros lugares. Es como descubrir la pólvora todo el tiempo y negar que hay una comunidad que está produciendo conocimiento en ese campo y que uno tiene que beber de eso para seguir. Es totalmente inútil funcionar de otra forma", asegura Torres.
Durante mucho tiempo, Latinoamérica miró hacia Europa como referente, pero, actualmente, se levanta un movimiento en sentido contrario. Torres explica que "llevamos una década larga en donde Europa ha empezado a mirar a Latinoamérica y ha empezado a beber de ese modo de pensamiento más complejo, mucho más anclado en las raíces, con una mirada propia, original, cuando en el siglo pasado era al revés, toda Latinoamérica miraba a Europa y, esa mirada europeísta de queremos ser como ellos, afortunadamente se ha ido agotando y se ha ido revirtiendo de una manera situada y decolonial, muy fértil".
Junto con lo anterior, para Sedano, el intercambio también permite visibilizar conocimientos que muchas veces han estado presentes en la práctica antes de ser reconocidos por la academia. El concepto de Teatro Aplicado, acuñado en Inglaterra en los años 90', tiene mucho sustento en el Teatro del Oprimido del director y dramaturgo brasileño Augusto Boal, desarrollado décadas antes. Para Sedano, "este giro que comenta Sara de comenzar a mirar, es porque se ha desarrollado en términos de sistematización, de investigación, de publicaciones, de estudios y de difusión del conocimiento que se había producido desde la práctica. Por eso es tan importante sostener el intercambio académico, porque es lo que permite que miremos lo que está, lo que se ha construido. Nos permite conocerlo, hacerlo crecer".
Los talleres fueron el primer resultado visible de una red internacional que demuestra por qué la movilidad académica importa y por qué las universidades deben generar las condiciones para que estos encuentros ocurran. Este convenio permitirá intercambio académico, movilidad docente y estudiantil, pasantías de estudiantes de doctorado, dirección de tesis, co-tutelas, proyectos de investigación, así como el enriquecimiento de la oferta académica. Todavía quedan muchas posibles instancias por concretar. Una de ellas podría ser el retorno de Sara Torres para la realización de talleres similares a los de este 2026, para seguir fortaleciendo el área audiovisual en la UC. Igualmente, el convenio contempla expandirse hacia las áreas de investigación-creación y prácticas artísticas aplicadas.
Un convenio no es solamente una firma institucional, sino que puede convertirse en infraestructura para que el conocimiento circule. "La investigación no es en solitario", plantea Sedano, "siempre está en relación con lo que se hizo antes, con lo que se está haciendo y con lo que se puede hacer después". En un escenario de restricciones presupuestarias y de cuestionamientos al valor de las artes y las humanidades, Sedano asegura que, fortalecer estos vínculos, puede ser también una forma de resistencia:
"La inteligencia artificial ya es capaz, en muchos sentidos, de sustituir gran parte del conocimiento positivista, cuantificable, de datos. Pero los datos que nunca va a poder generar, son los que produce el arte. Son los que se generan en el encuentro humano, en la copresencia, el conocimiento encarnado. Entonces, a mí me parece que estamos en un lugar que el medio nos quiere decir que es muy poco favorable, pero yo creo que es un lugar de enorme potencial. Sólo que tenemos que juntarnos, hacer comunidad global”, concluye.

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